Archivo de la categoría: Personas

La historia del Tío Fermín de Alicún

Hoy he leído, y me he emocionado, como no.. con una bonita historia de amor acaecida en un remoto rincón de Al Andalus en el romántico siglo XIX . Sucedió en un pueblo Serrano del Sur de Jaén, Alicun, por el que han pasado culturas centenarias. Narra como, a uno de aquellos viajeros llegados del Norte, le robo el corazón una andaluza de ojos oscuros y árabes .. Que la disfrutéis

http://www.ideal.es/granada/planes/201501/22/alicun-ortega-fermin-20150119175757.html

Tempus hibernum

Las finas agujas del relente se clavan a través del paño, tal vez no muy grueso.. la música calienta. La melodía perfecta y las notas alocadas que salen de las entrañas del acordeón caldean la gelidez de la tarde en una calle cualquiera. Hasta los oídos poco cultivados saben apreciarlo..

Sólo es posible extraer sonidos maravillosos de las fría madera , del metal . Cuando la música empieza en la lactancia. Las notas alocadas resonarían antaño, igual que ahora, en el campamento nómada, al calor de las hogueras. Acariciaron los oídos de un recién nacido aferrado al pecho que lo alimentaba. Luego vendrían los tímidos acercamientos del niño curioso al músico del campamento , demasiado mayor y demasiado borracho de aguardiente a veces.. Demasiado horror de la gran guerra y de la crueldad vividas, para olvidar.. Arrugas en la piel y el corazón para no hacer otra cosa que tocar al lado de los rescoldos en la noche en vez de dormir. Esa melancolía, esas canciones y melodías en romani al lado del fuego cambian fácilmente la vida de un niño sensible y receptivo.. Le enseñaron mucho más que mil conservatorios y partituras!!
-Este niño vale y tiene el don..
A partir de ahí , una vida accidentada ,como la de su familia pretérita , de aquí para allá .. Las fronteras de las naciones modernas significaron siempre poco para su pueblo.. Idiomas y naciones distintas, pero siempre al lado de la música. Con la melodía del acordeón, de notas enloquecidas y rebeldes, como compañera de aventuras y más desventuras incluso, en las calles de ciudades payas anónimas, todas malditas, todas iguales..

Pero esa libertad de sentarse en cualquier calle, en cualquier rincón urbano, una noche de cualquier estación.. Y al compás de los viandantes que pasan hacer lo que mejor sabe, lo que le enseñaron..
A cambio de unas monedas que se trocarán por leche caliente para sus nietos, o tal vez aguardiente para cerrar heridas.. Y esas melodías acarician los oídos , como lo hicieron con otros muchos antaño, en siglos de vida errante, por la Providencia que así sea , y por mucho!!!

2015/01/img_4765.jpg

Los lugares Comunes

Cuenta la leyenda que existen ciudades , y enclaves mágicos en ellas, donde generaciones de personas vivieron, amaron y murieron unidas a sus rincones más íntimos.
Lugares en los que, en la tardía madrugada, cuando las voces y prisas de los que ahora disfrutan de Sus momentos aún no han llegado, se puede comulgar con esas almas y La Paz que dejaron.
El que ahora disfruta de su momento pasajero , del instante en la eternidad que dura toda vida terrestre, puede extasiarse con la belleza y la serenidad de esos lugares mágicos y antiguos. Y aunque el frío de la helada muerda las prendas de abrigo, y los retazos de piel expuestos, merece la pena aguantar los rigores, para empaparse de esa eternidad, de la inmortalidad de los recovecos mas bellos de la ciudad milenaria.
Después del ensordecedor ruido, del intenso bullicio y el sonido que dejan los seres que habitan este lugar en el día.. En las horas de la madrugada del crudo invierno reina el silencio de las animas, la Paz de los que ya Pasaron y no volverán nunca.. Aunque, tal vez, no se fueron ni se irán del todo y permanecen unidos , indisolubles, a los lugares que habitaron y los vieron gozar, sufrir y vivir.. Así lo siente el caminante que pasa por esas sendas en el presente.

Quien sabe cual es la motivación del Todo? Pero el caso es que aquí estamos, y este hecho implica hacerse determinadas preguntas. Aquí quedan las cuestiones, en estos, los nuestros y Sus Lugares Comunes. Y aquí queda su Belleza..

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/a42/54506257/files/2015/01/img_4619.jpg

/home/wpcom/public_html/wp-content/blogs.dir/a42/54506257/files/2015/01/img_4620.jpg

<a

Noche de Difuntos

Es la palabra en sí. Recuerdo como , ya de pequeño , me sonaba rara. Tres silabas, eran como otro tipo de gente , que ya no estaban pero que no se habían acabado de ir.

Y cuantos se han ido ya?!  Hubo un escritor o poeta que declamaba:  “que solos que se quedan rodeados de cipreses!!” al terminar la pompa y el ceremonial. Es el sonido de una bisagra metálica mal engrasada el que orla el verdadero epitafio. O tal vez el recuerdo de esas ultimas palabras relevantes, si es que se produjeron, mientras vivan las neuronas que las llevan presentes es preferible eso que un infame chirrido.

Pero no va mucho mas allá que la pura física . Cuánto viven los hijos de uno, y sus nietos, que ya no bisnietos. Cuántos años, generaciones, son precisos para que la historia contada deje paso al descolorido retrato en la pared. Me rebatireis que ahora se pervive incluso en forma de ceros y unos , vídeos, jotapeges, fotos ultrapixeladas.. Pero con eso no marcaremos una gran diferencia..

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que son otros códigos , los del amor, ese siempre el que más.. O la estirpe, el punto de referencia de los que son pasajeros provisionales de este tiempo que tal vez no es real, que tal vez solo soñamos..

Al final todo me lleva a esa primera entrada en mi diario de adolescencia. Vivimos en un desconocer, que quiere disfrazarse de una supuesta certeza. Frases lapidarias, ocasionales sentencias, que van formando un bagaje cultural y moral.. Rutinas, y lecciones morales en las que creemos tener confinados nuestros cuatro bártulos durante el exiguo trayecto. Son esas imágenes que se superponen: yo- niño observando a mi abuela , en el pueblo, despellejar y preparar un conejo a la cazuela (el ciclo de la vida), yo-adulto contemplando a mi madre sentada en el sofá leyendo un libro con la misma concentración, similitudes y diferencias. El entrechocar de las copas de vino ayer con mi padre, con cabello blanco y de discurso menos vehemente , mas cansado, y el barrunto del yo- niño cuando se acercaba el castigo, la mirada leonina  del progenitor , en su plenitud adulta y enfadado.

Sea como sea ese es el zurrón que transportamos a través del sendero. Un camino en ocasiones ascendente y con alguna fase de declive, y que a lo largo de estaciones nos va acercando y mostrando arroyos, fuentes, miradores , desde los que nos situamos en el páramo, con cierta perspectiva. Es imposible saber dónde estamos ahora mismo , ni con ligera certeza, a qué distancia del final de la excursión. No sabemos si acabaremos en algún punto referente, en alguna cota desde la que divisaremos una panorámica.. Recuerdo a mi abuelo, en el pueblo, inmovilizado por sus problemas circulatorios, mientras observaba desde su ventana al valle el trasiego de sus paisanos. En su caso realidad y metáfora se imbricaban..

O Tal vez, el ni siquiera advertirlo. Un desfallecimiento como el de aquel compañero de clase del instituto que se quedó dormido mientras hacia submarinismo, o el de aquel profesor que se desplomo en un vuelo intercontinental. Es el “sin comerlo ni beberlo” tan cotidiano por otra parte. Esa pausa inesperada en plena tarea, cuando mejor lo estabas haciendo. Un parpadeo y la eternidad sin solución de continuidad..

Y luego los avisos de final de trayecto.. Volviendo a mis queridos abuelos, se evoca la imagen de la cama del hospital y los besos febriles con aquella mano que me revolvía el pelo, las palabras ya débiles y cansadas.. O ,en cambio , la voz , atronadora hasta el fin, de aquel otro hombre que contemplaba a su nieto, ya adulto, con cierto estremecimiento diciendo que el pescado esta todo vendido, solo faltaba concertar la cita..

Son formas y formas de llegar a un mismo objetivo , en eso estamos de acuerdo. Pero , volviendo al tema central, el chirrido de la cancela da paso a la soledad y el olvido.. Si es que estos conceptos pueden existir en ese nuevo estado. Igual que no resulta idóneo hablar de “una depresión profunda e irreversible” aunque para el caso es parecido: te marchaste, pero no del todo, porque aun permaneces.. En ellos. En los tuyos.

Hoy, en una estación temporal mas, irán a ponerles flores. Allí donde hemos erigido sus altares materiales. Por qué? pues como primates y visuales que somos , necesitamos “ver para honrar” . Pero mi homenaje es también legítimo. Escribimos para huir de un demonio o un temor, dicen los entendidos. Pero no es así en mi caso. Yo no temo. Bueno, 🙂 tal vez un poco, como todos. Temo lo que me quedare sin aprender o contemplar.. La bajada por ese prado, o ese pequeño curso de agua límpida que no llegaré a advertir. Lo demás es inexorable.

Solo te quedaras, tras el chirrido.. Y luego insoportable y eterno Silencio.