Archivos Mensuales: julio 2016

El 3,2,1  de la Luz .. 

Entre  los pinares ancestrales y las milenarias playas de al Andalus , tal vez holladas en noches parecidas por fenicios y púnicos , el alba comenzó a despuntar. Bajo el dosel de la luna menguante y las titilantes estrellas, el caminante insomne pudo trepar por la vereda entre las dunas y asomarse a la imponente serenidad del océano, que aún guarda en sus entrañas el secreto  de la civilizacion perdida..

El aire salobre, perfumado de clorofila , trajo los chillidos de las aves que  moran en el misterio de las marismas . Y ellas saludaron al amanecer deslizándose sobre las volutas de espuma  , que marcaban una vez  eterna más el latir de las mareas..

Y entonces.. la luz del astro regio dio paso al esperado , cotidiano , y siempre venerado milagro..  durante infinitas marcas temporales , por caminantes solitarios, parejas de perdidos enamorados,  y ejércitos de  imperios antiguos , que llegaron y sucumbieron .. a la Belleza 

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La joya de la Sierra 

Ese lugar al que dicen las leyendas y los vendedores de recuerdos que “siempre habrás de volver”, habita en una sierra. No tan recóndita, porque las autovías están cercanas.. Pero lo suficientemente remota para que en el seco estío la gente se lo piense dos veces antes de ir. Hay soberbios palacios y templos que le hacen guiños a la majestuosa monumentalidad natural del paraje. El verde perenne brota de la árida roca, oasis ibérico. No es pues extraño , que el conquistador andalusí se enamorara de esta morada terrenal de huríes. Como para fundar un reino independiente del califa a la menor ocasión, y disfrutar epicureamente de sus parabienes.

Mas poco duró la dicha. El envidioso e infiel vecino, en forma de otra raza de hombres orgullosos llegados de las montañas del norte, y con increíble osadía logró la imposible hazaña. El premio lo merecia porque el paraíso terrenal cambió de manos, y de religión, aunque en esencia continúo manteniendo su corazón indómito, feroz.. Y la celosa salvaguarda de su esencia de refugio idílico, a salvo de las turbulencias terrenales.

Aun hoy lo mantiene. Y por muy triste, vacuo, agobiado que acuda a él un viajero, lo consolará en su frescura y ahogará la angustia en el murmullo de su río eterno, y la frescura de sus bosques inmemoriales. Alli donde razas primitivas de hombres y mujeres vivieron y murieron en  inocencia..

Bienvenidos a la belleza.